En el segundo fin de semana de nuestro diplomado de “Teorías y Metodologías Creativas para la Construcción de Culturas de Paz” los participantes continuaron la exploración y fortalecimiento de colectividad desde el juego.
A través de la identificación de las necesidades que han ido reconociendo, los integrantes del diplomado propusieron estrategias que aporten al bienestar y creación de un espacio seguro para el aprendizaje de los próximos meses.
Esta actividad de “construcción de acuerdos” permitió, desde el diálogo, tomar decisiones grupales que respetaran las diferencias de opiniones y sugerencias. Generando confianza y cercanía entre los integrantes.
Del juego a la teoría
En un ejercicio de hacer memoria colectiva e individual, Samuel Coronado y Diana Martínez invitaron a los participantes a recordar cronológicamente los diferentes juegos que han realizado; esto con el propósito de identificar la ruta de transformación de conflictos que han ido desarrollando en el diplomado.


La importancia de este momento fue descubrir que cada juego, por pequeño que fuera, no se implementó al azar o sin propósito, sino que hacía parte del avance de los primeros pasos para escalar la provención, que a partir de diversos ejercicios se fortalece la relación de un colectivo, dotándolo de herramientas útiles para abordar los conflictos.
“Hacer grupo” para transformar los conflictos
Los facilitadores hablaron sobre la percepción negativa que se tiene hacia los conflictos y cómo se opta por prevenirlos o simplemente evitarlos, lo que impide profundizar en su comprensión y transformación.
Es aquí donde se habló de la importancia de dotar a un colectivo de herramientas esenciales para gestionar sus conflictos, es decir, “proveerles de lo necesario para entender los conflictos, una invitación a la autogestión de las colectividades o individualidades” explica Coronado.
A diferencia de la prevención tradicional que busca evitar los conflictos, este ejercicio reconoce que estos son parte natural de las relaciones humanas. Como destacó Martínez durante el taller, “humanizar los conflictos es la invitación fundamental” de este enfoque. No se trata sólo de técnicas para resolver problemas, sino de un proceso que nos permite reconocer la humanidad de las personas con quienes diferimos, creando bases sólidas desde las cuales abordar constructivamente nuestras diferencias.

“Proveernos de herramientas para entender los conflictos, es una invitación a la autogestión de las colectividades o individualidades”.
-Samuel coronado
En este proceso “no lineal” como menciona Martínez, se fortalece la base de las relaciones, pues se adapta a las necesidades específicas de un grupo o colectivo, permitiendo volver a cualquier parte del proceso cuando sea necesario.
Durante esta sesión, los integrantes del diplomado pudieron reconocer los ejercicios vivenciales que han realizado hasta el momento y cómo eso los llevó a la teoría de la provención, que sin saber, habían estado recorriendo como colectivo.
El continuo cuestionamiento individual, así como el tejer confianza reconociendo la humanidad del otro con ejercicios tan simples como aprender su nombre, han permitido un acercamiento de los participantes a otras metodologías vivenciales, que podrán aplicar a futuro en sus contextos.
¿Habías escuchado alguna vez sobre la provención? ¿Cómo podrías implementar estos principios en tus propios espacios de trabajo o comunidad?
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