Del 8 al 11 de septiembre, el 3er Festival de Teatro de las Personas Oprimidas ocupó la Universidad Javeriana, en Bogotá, con talleres, obras, conversatorios y música en vivo. Aquí están el corto documental y las cifras de esos cuatro días.

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Hoover Acosta, de la Corporación Cultural El Totumo Encantado, estuvo en el FesTO de 2015. Este año volvió desde Necoclí, en el Urabá antioqueño, para participar en el taller de masculinidades y en un conversatorio. «Volver al FesTO después de 11 años genera como añoranza una cosa así como bonita, entendiendo que es una década», dice.

La pausa fue larga. La edición anterior, PaZes en Escena, fue en 2015. En septiembre volvimos a abrir el festival con un lema: «Del silencio al cuerpo, del cuerpo a la acción».

Qué es el FesTO

El FesTO es un festival para nombrar las opresiones y ensayar alternativas desde el arte, el juego y la acción colectiva. Se apoya en el Teatro del Oprimido, el método que el brasileño Augusto Boal creó en los años 70. En él se borra la frontera entre quien actúa y quien mira: cualquier persona del público puede subir al escenario a probar otra salida frente a una opresión. Boal lo llamó pasar de espectador a espect-actor.

Lo organizamos desde Otra Escuela con el apoyo de la Pontificia Universidad Javeriana, AGIAMONDO, la Red Juvenil Ignaciana, DVV International, SWISSAID, Cinep/Programa por la Paz, Paisano, La Mora Proyecto Socioartístico, la Semana por la Paz y Perros sin Raza.

Cuando dijeron que íbamos a hacer teatro, yo casi salgo corriendo

Cecilia Rodríguez, taller Actuar para Cuidar

Cuatro días en cifras

Por los siete talleres pasaron 135 personas, y por los dos conversatorios, 39. Para las obras abrimos una convocatoria: se postularon 20 y subieron al escenario ocho, cinco de Bogotá, una de Casanare, una del Meta y una de Cimitarra. En total, 325 personas vieron las obras y la música en vivo de Perros sin Raza, de Bosa, y de la batucada Tambomble, de la Fundación Pepaso.

Hubo quienes llegaron de lejos. Nidia Mancera vino del Meta con el Grupo El Tente, madres buscadoras de familiares desaparecidos, cuya historia contamos en El Tente: buscadoras de memoria y justicia.

No vino solo a presentar ¿Dónde están?, la obra del grupo. También quería aprender: «Mis piernas me incomodan para caminar, y eso, pues, quiero aprender […] cómo puedo trabajar el cuerpo para hacer mis obras de teatro y practicar el teatro, porque es algo que me nace en mi corazón».

A quienes viajaron desde el Meta, Casanare, Cimitarra y Necoclí, a quienes se tomaron tres días para un taller y a quienes llegaron a las funciones: gracias.

325 personas vieron las obras y la música en vivo del FesTO

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Del silencio al cuerpo, del cuerpo a la acción

El corto documental sigue el festival en los dos movimientos del lema. En el primero, del silencio al cuerpo, están los talleres: cuerpos que empiezan a soltarse, a jugar, a reírse.

En el segundo, del cuerpo a la acción, están las obras, de la Media Torta al mediodía al auditorio en la noche, hasta el teatro foro, cuando alguien del público sube al escenario a cambiar la escena. Lo cuentan quienes estuvieron ahí: participantes de los talleres, artistas y público.

Cuidadoras en Acción en el 3er FesTO
Las mujeres de Cuidadoras en Acción, que presentaron Sin Cuidado no hay Vida en el 3er FesTO. Haz clic en la foto para ver las mejores fotos del festival.

Multiplicarlo

Cecilia Rodríguez llegó al taller Actuar para Cuidar sin haberse imaginado nunca haciendo teatro. «Cuando dijeron que íbamos a hacer teatro, yo casi salgo corriendo», cuenta. No se fue. Después del taller lo dijo así: «Me gustó mucho este Teatro del Oprimido. Creo que es valioso multiplicarlo, pues en nuestros espacios, con nuestras comunidades».

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